Diario de Katrina

Saturday, November 22, 2008

Buenos días

Entre otras cosas me dedico a la enseñanza y da gusto que todo el mundo te salude por las mañanas. Los educadores, ya desde la guardería, realizan actividades en torno al saludo, a las buenas maneras, a decir los buenos días, hola, adiós... en fin, a cruzarse con las personas de tu barrio o tu bloque de un modo distinto a como lo harías si te toparas con un burro.
Está claro que los vecinos de mi residencial se perdieron u olvidaron aquellas preciosas lecciones. Porque a mí sí me las enseñaron. El "buenos días", "hola"... me sale solo, como el "Jesús" de detrás del estornudo o el "perdón" de después de tropezar con alguien.
Llevo más de un año viviendo en esta cuadrícula marrón que siempre me ha parecido un montón de cajas de galletas apiladas, no sé por qué y desde el principio sucede que la mayoría de los vecinos que se cruzan conmigo no me devuelven los buenos días, te miran de arriba abajo pero no responden.
Un día pensé que tal vez era porque mi vestimenta no era lo suficientemente elegante; pero cuando voy de chaqueta tampoco me saludan. Entonces pensé que a lo mejor eran desconfiados y pensaban que les iba a pedir algo, pero no suelo tener pinta de mendiga.
He llegado a la irrefutable conclusión de que las tuberías por las que pasa el agua corriente contienen una sustancia que adormece la parte del cerebro que se encarga de las buenas maneras. Y como yo bebo agua mineral, a mí no me sucede.
Espero que los niños que veo cada día recuerden después de votar por primera vez esa costumbre absurda de saludar. A mí me gusta.

Thursday, May 04, 2006

La casa ordenada, los amantes que regresan y los okupas indefinidos

Fue una odisea volver a hacer de esta casa un hogar. El descuido era tal que podías encontrar bragas en los sitios más inverosímiles y aún hoy encontré un cigarrillo debajo del futón (aspirador inepto!). Justo después de poner todo en orden, llama Lorena que viene a quedarse unos días en casa. Primera vez que no me pongo a ordenar la casa después de su llamada. Y ayer justo regresó Julio, un amante que se marchó de esta casa muy enfadado y que ayer volvió pidiendo cobijo, pues soy su último recurso (dulce venganza). Ambos, Lorena y Julio, se quedarán 3 días la una y un tiempo indefinido el otro. La calma me tiene manía... y yo no sé decir que no.

Saturday, April 29, 2006

La maldición del futón y el cojín de lunares

Es una trampa. Estoy convencida de que su espuma desprende opiáceos al sentir la presión de mi cuerpo. Son las once de la mañana. Ayer me senté en el futón a las diez de la noche y no fui capaz de levantarme. Hasta ahora, presionada por la urgencia de mi vegiga... menos mal , si no, me dan las siete de la tarde tumbada en el sofá. Vi una película sobre asesinos en serie, luego una serie cuyos guionistas deberían ser asesinados, luego lo que quedaba de Drácula de Bram... (confieso que no sé cómo se escribe, suena stoker o algo así), luego una película de terror japonesa y manga (no me dio miedo). Sentí que mi cuerpo pesaba como el plomo y quería levantarme pero no podía. Parecía que el sofá me abrazaba poco a poco y que el respaldo se inclinaría hacia abajo haciendo de mí un sandwich. Pero lo peor empezó cuando apoyé mi cabeza en el cojín de lunares; un hipnotizador invisible parecía dar a mi cuerpo órdenes como "tu cuerpo pesa, tus párpados pesan, todo en tí pesa" _ Tú si que eres pesado. Ya sé que he engordado cuatro kilos pero tampoco es para tanto_. No pude hacer nada, caí en un sopor profundo a pesar de una postura forzada y soñé que no podía pagar el apartamento y regresaba a la pensión donde viví anteriormente y de pronto tenía que meter 50 metros cuadrados en doce; mi padre estaba ahí, un compañero de trabajo también estaba ahí y un montón de gente y desperté agotada, como si no hubiera dormido ni cinco minutos. Al despertar me costó levantarme. Ese sofá tiene algo malo.

Wednesday, April 26, 2006

Culebrones brasileños, plastas y xenofobia

Hay por Cuadernos de Tzade un tipejo salido de la nada que cual Don Quijote virtual se dedica a masacrar blogs con comentarios moralistas y acusaciones punzantes y ve gigantes donde sólo hay molinos de viento: reconocimiento de su opinión en la reacción a sus falsedades, egoísmo extremo en relaciones que no llegan al nirvana, intoxicación emocional en las aventuras breves, un beso es una droga de abuso, montones de secuaces en lejanos comentarios de un amante resentido... bueno, un sinfín. Hay que reconocerle al muchacho que se lo curra, pues, para opinar que mis post son farragosos se los ha leído toditos, con comentarios y todo. Él opina que mi vida es como un culebrón brasileño sin presupuesto ni guión y casi le voy a dar la razón en eso porque lo que me pasa a mí no le pasa a nadie. Más bien a veces mi vida parece una comedia barata con actores que sobreactúan. Es cierto, me pasan cosas muy extrañas y lo bueno que tiene es que pasado el mal rato una a veces hasta se ríe, porque la risa es sana y alarga la vida y tengo que compensar los cigarrillos que me fumo de alguna manera.
Ayer me quedé sin tabaco y marché al Van Gogh a comprar tabaco. Allí me saludó un hombre que había conocido hace tiempo y que hacía meses que no veía. Le ví más guapo y así se lo hice saber. Lo cierto es que le había confundido con otra persona y durante el error, para dolor de mi monedero, pedí una copa. La primera vez que intentó besarme no habían pasado cinco minutos, a la segunda le amenacé con no volver a hablarle en su vida, después de un par de comentarios subidos de tono y mi mirada asesina después de cada uno de ellos me aparté de él y me fui para el otro lado de la barra a acabarme la copa. Al cabo de un rato se acercó exigiéndome respeto. Le dolió en lo más profundo ese abierto rechazo y que no recordara su nombre, pero al mismo tiempo incentivó su deseo y así me lo hizo saber. Hasta ahora ninguna mujer le había dado plantón. Invadía constantemente mi espacio, me declaró su amor diciéndome que siempre le había gustado y sus insinuaciones, cada vez más explícitas, de no dormir solo esta noche. Darle la espalda apenas servía de nada. Le dije que ya hablaría con él otro día y que sus comentarios me habían molestado mucho, que la sinceridad no está reñida con las buenas maneras y le dije adiós tres o cuatro veces. El tío no se marchaba, mi copa comenzaba a calentarse y yo no quería salir del bar para evitar a toda costa que ese tio me siguiera. Le importaban demasiado mis desmanes públicos porque "esto es un pueblo y nadie tiene que enterarse de mi vida ni de la tuya". Compartí con Esteban, que rondaba por allí, algunas palabras y chistes y en un momento dado Esteban, que era listo y empezaba a darse cuenta del percal, me cogió por el brazo y me empezó a enseñar melodías en su móvil. Y no sé si fue ver que a otro tipo le hacía caso y a él no, que se le encendió la furia a Roberto (que así se llama el plasta mayor), viendo que pasaban las horas y que sus planes se venían abajo. Hablábamos de las bromas que se gastan en la radio a ingenuos a través del teléfono y a Esteban le dio por decir que los españoles éramos muy ingenuos todavía. Roberto también vio gigantes y entendió en el comentario de Esteban que "los españoles sois una panda de paletos", algún cable se cruzó en la cabeza de Roberto que tomó a Esteban por un extranjero que venía a chupar del bote y empezó a mandarle para su país, a imitar el gesto de Esteban de sorberse la nariz (no es cocainómano, tiene sinusitis), a ridiculizar su ropa, sus ademanes afeminados y a inflarse como un gallito. El ambiente se fue caldeando progresivamente y la gente fue alzando la voz; lógicamente, como llevaba todo el tiempo a mi lado aunque yo le estuviera dando la espalda, una chica me dijo que le calmara, otro le dijo "vete con ella" y me señaló, el barman empezó a barrer a la gente para afuera, Esteban golpeó el culo de su cubata contra la barra sacando medio contenido afuera, tomó un taburete y lo alzó contra su adversario y la violencia fue generando violencia. En un momento en el que pillé al barman apartado del follón (una fracción de segundo, pobrecito), le dije "por favor, no dejes que salga al mismo tiempo que yo". Entonces el barman me invitó a irme en ese momento con la promesa velada de que me daría tiempo a doblar la esquina antes de que ese tipo saliera de ahí. Cuando todo pasó Esteban me mandó un mensaje al móvil. Había confundido a este tipo con otro que, una semana atrás, me llamó al móvil a las cuatro de la madrugada, estando yo con Esteban viendo una peli pirata, profiriendo insultos, maldiciones y amenazas de muerte. Parece que tengo imán para los violentos. Ciertamente mi vida parece un culebrón
¡Qué divertido!

Wednesday, February 15, 2006

El extraño razonamiento masculino

Ayer salí con Jorge Q; un chico encantador del que no me enamoraré jamás pero con el que me siento extraordinariamente bien. Su conversación no da para mucho, es parco en palabras y las pocas que pronuncia no son muy interesantes. Así que nos dedicamos a darnos largos y profundos besos, que para eso sí que sabe usar la lengua. Estábamos los dos bien acaramelados en la esquina de un garito con infernal música metal y de repente escuché los ecos de mi tierra en un grupo de hombres de mi quinta que había junto a nosotros. En cuanto Jorge Q fue al baño me acerqué a ellos y pregunté “¿sois de Jaén?” e iniciamos una conversación. Uno de ellos me sacó fuera del garito, me enseñó su supercoche, me regaló un diario Jaén del día de ayer y un calendario de camiones muy hortera y me pidió el teléfono. Yo se lo di por eso de que era un tal Rafa de mi tierra que era agradable y con el que llevábamos un rato majo. Me arrepentí a los pocos segundos, pues me intentó besar después de dárselo. Me enfadé bastante con él, se disculpó y entramos de nuevo al garito donde me enlacé a mi chico como si no hubiera visto a un hombre en mi vida y entre ratos íntimos y ratos compartidos con mi gente fue pasando el rato. Cuando fui a los baños fui incapaz de encontrar el de las mujeres; es que los garitos heavy tienen indicaciones un poco ambiguas, y me metí en el de chicos porque iba a reventar. Me siguió el paisano y charlamos en el baño. Quería que me deshiciera de mi amigo para pasar un rato con él. De nuevo le hice saber que yo con mi nene estaba muy a gusto y él, en su línea dijo “bueno, yo te llamo y luego ya veremos”. Entró el camarero al baño todo mosca y se puso muy serio “en mi local esas cosas no” dijo. Al salir del garito aquel me fui con mi chico a casa y le comenté lo que había pasado, por supuesto apagué el móvil y nos fuimos a la cama, los dos un poco pedo con el consiguiente “tía, esto es la primera vez que me pasa”, nos dormimos y le pasó por segunda vez por la mañana. Besitos matinales, aclaraciones necesarias (no estoy enamorada ni nada parecido, ya veremos si nos vemos esta noche porque soy una mujer superocupada, eres un encanto y cosas así). Al encender el móvil, más de treinta llamadas perdidas. El tipo aquel se pasó toda la noche y hasta la mañana esperando que yo respondiera y me abriera de piernas delante de su cara porque tiene un coche muy caro, porque nació donde mismo nací yo o no sé por qué razonamiento absurdo. Durante mi baño matinal el teléfono volvió a sonar dos veces y a la tercera respondí porque si no el tipo este prometía ser cansino hasta la saciedad. Le eché una bronca monumental por pensar equivocado, anticipar acontecimientos y que era evidente que iba a apagar el móvil porque no me apetecía responderlo mientras echaba un polvo. El tipo se lamentó de no haber dormido en toda la noche y yo me jacté de no haber dormido tampoco. No contento, no conforme, o no enterado se despidió con un “te llamo y tomamos un cacharrillo”. La madre que lo parió. Aún con el cuerpo dolido de la resaca y preguntándome si me lo hice con un hombre o con un gato porque tengo los muslos, el culo, la cintura, los brazos, el vientre y la espalda cuajaditos de largos y profundos arañazos, no puedo menos que calificar mi anterior noche de surrealista profunda, salvaje y tierna. Con un hombre que hace palmas con las orejas soñando con momentos íntimos que nunca tendrá y otro que a la que me descuide me planta en un altar con un anillo de oro de 24 kilates y la promesa de hacerme ocho hijos me dispongo sin más dilación a comerme unos garbanzos recalentados, irme para el trabajo y pensar en cosas más productivas y más normales.

Friday, January 13, 2006

Arruguitas en la frente

Mi madre me lo decía, yo no le hacía caso: "no frunsah el seño que te salen arruuuuugah". Hoy las he visto; estaban ahí, clavadas entre las cejas como un alien maldito. No una ni dos, tres, tres arruguitas ahí puestas... dentro de poco todos me llamarán señora, me compraré un gato y me pondré las gafas con cordón. Dentro de poco sólo se fijarán en mí los calvos... o peor, los que tienen tres pelos largos a un lado y se los echan con gomina para el otro... el diablo me dará sobrinos y se me caerán los pechos y aprenderé a bailar pasodobles. El tiempo pasa demasiado deprisa y pronto seré demasiado carroza para los vaqueros... qué miedo.

Monday, January 09, 2006

Aterriza como puedas

Aunque sólo sea porque la economía, el estómago y los ánimos no andan para más alcohol y juergas, lo cierto es que estoy tratando de doblegar mi insomnio de un modo más sano. Son las cinco y media de la madrugada y ya me he ido a la cama dos veces. Es un fenómeno curioso porque me voy para la cama cuando me estoy desmayando de sueño, pienso desde los pies hasta la cabeza, me invento historias aburridas sin principio ni fin y cuento ovejas, hormigas y todo el arca de Noé. Luego de ver pasar mi vida con todo lujo de detalles por delante de mis ojos me recreo en el futuro cercano, en el lejano y en el más allá de los tiempos y trato de no angustiarme pensando en que mañana por la tarde estaré tiradísima y que además me costará un huevo y parte de otro madrugar para ir a la agencia de viajes y acabar de arruinarme pero.... ¡al fin voy a volar!Es algo más que unos días de vacaciones y una ofensa para mi bolsillo; es el comienzo de algo mágico: dejar de soñarlo para empezar a vivirlo. ¡Mi primer viaje en avión! Estoy nerviosa, como una niña pequeña. Por eso no me puedo dormir (bueno, por eso, por el insomnio agudo y por un cri-cri muy molesto que proviene de los tubos de la caldera, algo que supe después de buscar al grillo por todas partes). Tengo que estar en el aeropuerto antes de que pueda llegar en transporte público, así que me parece que voy a pasar mi primera noche en el aeropuerto, como en las películas. Ahora a todo el mundo le ha dado por hablarme de turbulencias, aterrizajes forzosos y biodramina... luego tratan de arreglarlo con un "de todos modos es el medio más seguro que hay". Soy un cúmulo de preguntas absurdas. ¿Dónde van las maletas?, ¿por dónde tengo que ir? , ¿es incómodo?, ¿hace ruido?, ¿me pondrán una peli? ¿cómo se abrocha el cinturón?, ¿da vértigo?, ¿qué me pongo?
No me extraña que no me pueda dormir. La pregunta del millón es "Si me da miedo el viaje de ida ¿encontraré valor para el viaje de vuelta?" porque me parece que no hay otra manera. Vuelvo un día a medio día y luego trabajo en turno de noche. Mañana tendré en la mano los billetes. ¡Voy a volar!