Aunque sólo sea porque la economía, el estómago y los ánimos no andan para más alcohol y juergas, lo cierto es que estoy tratando de doblegar mi insomnio de un modo más sano. Son las cinco y media de la madrugada y ya me he ido a la cama dos veces. Es un fenómeno curioso porque me voy para la cama cuando me estoy desmayando de sueño, pienso desde los pies hasta la cabeza, me invento historias aburridas sin principio ni fin y cuento ovejas, hormigas y todo el arca de Noé. Luego de ver pasar mi vida con todo lujo de detalles por delante de mis ojos me recreo en el futuro cercano, en el lejano y en el más allá de los tiempos y trato de no angustiarme pensando en que mañana por la tarde estaré tiradísima y que además me costará un huevo y parte de otro madrugar para ir a la agencia de viajes y acabar de arruinarme pero.... ¡al fin voy a volar!Es algo más que unos días de vacaciones y una ofensa para mi bolsillo; es el comienzo de algo mágico: dejar de soñarlo para empezar a vivirlo. ¡Mi primer viaje en avión! Estoy nerviosa, como una niña pequeña. Por eso no me puedo dormir (bueno, por eso, por el insomnio agudo y por un cri-cri muy molesto que proviene de los tubos de la caldera, algo que supe después de buscar al grillo por todas partes). Tengo que estar en el aeropuerto antes de que pueda llegar en transporte público, así que me parece que voy a pasar mi primera noche en el aeropuerto, como en las películas. Ahora a todo el mundo le ha dado por hablarme de turbulencias, aterrizajes forzosos y biodramina... luego tratan de arreglarlo con un "de todos modos es el medio más seguro que hay". Soy un cúmulo de preguntas absurdas. ¿Dónde van las maletas?, ¿por dónde tengo que ir? , ¿es incómodo?, ¿hace ruido?, ¿me pondrán una peli? ¿cómo se abrocha el cinturón?, ¿da vértigo?, ¿qué me pongo?
No me extraña que no me pueda dormir. La pregunta del millón es "Si me da miedo el viaje de ida ¿encontraré valor para el viaje de vuelta?" porque me parece que no hay otra manera. Vuelvo un día a medio día y luego trabajo en turno de noche. Mañana tendré en la mano los billetes. ¡Voy a volar!