En resumen
Yo soy la tercera de cuatro hermanos. Los dos primeros nacieron antes que yo y el otro bastante después. Los parientes nos subdividían en grupos de a dos, es decir, los dos grandes y los dos chicos. De este modo a los dos grandes les daban mil pesetas y a mi y al chico nos daban solo quinientas. No me parecía justo ya que en proporción de los años vividos esas tres mil pesetas debían repartirse en función de los besuqueos recibidos a lo largo de los años, es decir, 980 pelas pal mayor, 910 para el mediano, 710 para mí, 355 para el pequeño y el resto para el bote. Ya nacida con esa injusticia encima era evidente que lo injusto reinaría para siempre en mi vida.
Los tres chicos estudiaron en colegios de curas y yo estudié en colegios de monjas hasta los catorce años. Que fue curiosamente cuando me quise morir (conocer a los hombres, querer morirse... algo me olía yo desde mi corazón de bruja) No me tomé con prisa acabar el instituto, puesto que estuve un tiempo muy largo en peligro de muerte y me tomaba los estudios con mucha relajación. Durante un tiempo fui la presidenta de una asociación de donantes y escribí algunos artículos y di algunos discursos, pero lo dejé después de que mi hermano me contagiara la varicela, estuve un mes sin salir por culpa de las marcas que me dejaron. Cuando pasé a la universidad y vi que no me había muerto ya era tarde para volverse una persona con prisa, pues me había dado cuenta de que te puedes morir en cualquier momento y que no hay que correr tanto. Yo solo corría por las mañanas temprano porque me gustaba, eso sí, todas las mañanas, con lluvia, frio, calor, y aunque fuera mi cumpleaños.
Como mi padre siempre estaba diciendo que no había dinero para estudiar, trabajé desde que empecé en la facultad para pagarme los estudios, cuando ya estaba en cuarto me enamoré por internet de un hombre de logroño, dejé mis tres trabajos, los estudios y la familia y me fui a 800 km de casa con lo que cabe en una mochila y empecé mi vida de nuevo como chacha en una casa. Duré quince telediarios y luego me despidieron y asi estuve brincando de curro en curro conociendo a fondo el mundo laboral: trabajé en una fábrica de latas, en una de plásticos, en una pastelería, en un hotel de cuatro, en un restaurante, en una cafetería, en un castillo, en una oficina, en la calle.... luego ya que me desenamoré del chico de Logroño y me enamoré de su amigo me fui a vivir con él a Madrid y ahi también trabajé en una agencia de arquitectos, en un teléfono erótico, en un gimnasio, en una academia, monté un negocio que salió como el culo y finalmente me lo monté yo solita y hasta ahora que trabajo en un trabajo secreto que no le puedo decir a nadie. Durante todos esos trabajos amé a mi novio y limpiaba la casa y además estudiaba en la universidad y asi fue como me licencié finalmente en diciembre del año pasado. Durante la carrera también escribí un artículo, hice un proyecto de drogas que anda perdido en alguna parte de Ecuador, di una conferencia, hice otros proyectos de desarrollo, escribí algunos artículos y trabajé con niños.
En enero mi novio me dejó alegando que había dejado de quererme y desde entonces he hecho dos mudanzas. Ahora vivo en un apartamento para mi sola que me cuesta un riñón pero he decidido no compartir piso nunca más.
Y ese es en esencia el resumen de mi vida. El caso es que no sé por dónde empezar a contar, así que se aceptan sugerencias, un suponer, me decís "Katrina cuentanos cuando estuviste en el hotel" y yo os lo cuento. Y así... porque si no, pues iré un poco como el huracán, arrasando no sé ni pa donde ni por cuánto tiempo. Espero vuestras sugerencias
Los tres chicos estudiaron en colegios de curas y yo estudié en colegios de monjas hasta los catorce años. Que fue curiosamente cuando me quise morir (conocer a los hombres, querer morirse... algo me olía yo desde mi corazón de bruja) No me tomé con prisa acabar el instituto, puesto que estuve un tiempo muy largo en peligro de muerte y me tomaba los estudios con mucha relajación. Durante un tiempo fui la presidenta de una asociación de donantes y escribí algunos artículos y di algunos discursos, pero lo dejé después de que mi hermano me contagiara la varicela, estuve un mes sin salir por culpa de las marcas que me dejaron. Cuando pasé a la universidad y vi que no me había muerto ya era tarde para volverse una persona con prisa, pues me había dado cuenta de que te puedes morir en cualquier momento y que no hay que correr tanto. Yo solo corría por las mañanas temprano porque me gustaba, eso sí, todas las mañanas, con lluvia, frio, calor, y aunque fuera mi cumpleaños.
Como mi padre siempre estaba diciendo que no había dinero para estudiar, trabajé desde que empecé en la facultad para pagarme los estudios, cuando ya estaba en cuarto me enamoré por internet de un hombre de logroño, dejé mis tres trabajos, los estudios y la familia y me fui a 800 km de casa con lo que cabe en una mochila y empecé mi vida de nuevo como chacha en una casa. Duré quince telediarios y luego me despidieron y asi estuve brincando de curro en curro conociendo a fondo el mundo laboral: trabajé en una fábrica de latas, en una de plásticos, en una pastelería, en un hotel de cuatro, en un restaurante, en una cafetería, en un castillo, en una oficina, en la calle.... luego ya que me desenamoré del chico de Logroño y me enamoré de su amigo me fui a vivir con él a Madrid y ahi también trabajé en una agencia de arquitectos, en un teléfono erótico, en un gimnasio, en una academia, monté un negocio que salió como el culo y finalmente me lo monté yo solita y hasta ahora que trabajo en un trabajo secreto que no le puedo decir a nadie. Durante todos esos trabajos amé a mi novio y limpiaba la casa y además estudiaba en la universidad y asi fue como me licencié finalmente en diciembre del año pasado. Durante la carrera también escribí un artículo, hice un proyecto de drogas que anda perdido en alguna parte de Ecuador, di una conferencia, hice otros proyectos de desarrollo, escribí algunos artículos y trabajé con niños.
En enero mi novio me dejó alegando que había dejado de quererme y desde entonces he hecho dos mudanzas. Ahora vivo en un apartamento para mi sola que me cuesta un riñón pero he decidido no compartir piso nunca más.
Y ese es en esencia el resumen de mi vida. El caso es que no sé por dónde empezar a contar, así que se aceptan sugerencias, un suponer, me decís "Katrina cuentanos cuando estuviste en el hotel" y yo os lo cuento. Y así... porque si no, pues iré un poco como el huracán, arrasando no sé ni pa donde ni por cuánto tiempo. Espero vuestras sugerencias


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